Projecto Einstein
El Quiché, Guatemala – El olor de aceite y hulequemado sale de nuestromotor de cuatro cilindros mientras subimosla terrecería entrando a las montañas de los CuchumatanesPiedra rasca con metal y la panza del carro produce un sonido hueco cuando se choca con una roca grande escondida en el lodo. Los resortes crujen y la suspensión raja, y de repente estamos flotando sobrelos arbolos donde nubes delgados enroscan los cumbres de la montañas. Nuestro carro pequeño es una anomalía y la gente quien vive su vida acá para en el camino para mirarnos.
La ruta de Uspantán a Lancetillo en la Zona Reyna, El Quiché pasa por el terreno más escabroso de la terrecería guatemalteca. Baches profundos salpican la carretera serpenteante que corre por alturas espantosas donde la neblina rodea los cerros. Pasamos jóvenes cargando leña, niños mirando por ventanas de madera podrida, y ancianos con botas cubiertas de lodo platicando en sus puertas.
Este camino sin mapa sigue siendo difícil mientras viajamos hacia el norte. Es difícil no preocuparnos por la maquinaria del carro. Es difícil no preguntar como tantas comunidades se han desarrollado en esta tierra aislada y inhóspita. Paramos y preguntamos cuantas horas de viaje queda a la Zona Reyna, Lancetillo. Sería entre dos o cuatro horas, pero el camino es muy mal. “Manejen despacio o nunca regresarán,” un trabajador despejando la carretera nos dice.
Ubicada en el norte del Quiché, la Zona Reyna representa las oportunidades y los desafíos complejos que se enfrentan en Guatemala. La mayoría de las 94 comunidades en la Zona fueron establecidas durante el conflicto armado interno, cuando indígenas Q´eqchi huyeron la violencia en las Verapaces. Hoy el aislamiento geográfico que en el pasado brindó protección perpetúa la pobreza: la gente falta acceso a servicios sociales esenciales y hay poca infraestructura económica. Sin embargo, la comunidad sigue viva, con su cultura preservada, y una población creciente de jóvenes educados quien también caracterizan la Zona Reyna.
En nuestro equipo somos cuatro personas – representantes de HablaGuate y el Club Fotográfico de Antigua, y estamos aquí para capacitar aun grupo grande de jóvenes indígenas como contra las historias de su comunidad utilizando el periodismo ciudadano. Ellos son participantes en Proyecto Einstein, una serie de talleres de fotografía organizado por Digital Democracy y Emma Hulse, una becaria de Fulbright. Todos los participantes son estudiantes de básico en el IMEBCE, un instituto católico, en Lancetillo. Casi todos hablan el q’eqchi’ como su primer idioma, y la mayoría nunca ha salido de este región escondido.
Esa noche nos sentamos en un salón abierto con más de 100 jóvenes tomando chocolate y comiendo pan dulce mientras miran el documental “La Isla” muy atentos a las marchas del ejercito. Ni un suspiro escapa del grupo mientras se mira los imágenes de los ejercicios de la policía, investigadores trabajando adentro del archivo nacional, y los familiares de los desaparecidos llorando por sus seres queridos. La canción de los grillos llena la noche y de vez en cuando el hierro de un escritorio rasca contra el suelo de cemento. Hace fresco, pero el aire pesa con la humedad. Puedo escuchar a Emma en la cocina con Las Hermanas, recogiendo vasos para chocolate. De repente, el cielo oscuro trona y el aguacero empieza.
La próxima mañana empezamos con nuestra capacitación de narración visual. Los 30 participantes escogen cuentos de la comunidad, toman fotos y video en las calles, y regresan a la escuela para producir presentaciones audiovisuales, Al fin, los jóvenes presentan sus ensayos fotográficos a la comunidad y sitios de Internet visitados por miles de personas cada día. Al fin, el objetivo de Proyecto Einstein es iniciar diálogo adentro y afuera de la Zona Reyna. La fotografía brinda un medio de comunicación accesible a todos y todas en la comunidad, y las herramientas del periodismo ciudadano facilitan la participación de jóvenes en conversaciones nacionales y internacionales sobre la educación, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Estos intercambios son esenciales para construir una democracia multicultural en Guatemala y un futuro más amplio para las comunidades indígenas de la Zona Reyna.